Una de las recetas más clásicas de la repostería gallega es la de los mantecados de las Torres de Meirás, originalmente atribuidos a la escritora gallega Emilia Pardo Bazán.
Los mantecados de las Torres de Meirás forman parte de los recetarios de principios del siglo XX y que hoy se reproducen como un homenaje culinario a la condesa. Este postre se caracterizan por una textura blandengue y sabor profundo gracias a su equilibrio en proporción de manteca, azúcar, huevo y harina que hace que los mantecados sean ricos y con carácter.
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Los mantecados de las Torres de Meirás
Los Célebres mantecados de las Torres de Meirás comenzaron a describirse por primera vez en los libros de cocina de Emilia Pardo Bazán, escritora gallega notable de finales del siglo XIX y principios del XX.

Ingredientes (para 12 mantecados)
La receta se conoce por su simplicidad y la proporción clásica de ingredientes que la caracteriza, manteca, huevo y azúcar en una relación de parte igual (1:1:1), lo que la hace perfecta para un postre después del almuerzo en festividades y encuentros familiares.
- 360 g de manteca de vaca (clarificada y a temperatura ambiente)
- 6 huevos L
- 360 g de azúcar
- 360 g de harina de trigo floja (harina de repostería sin levadura)
- Azúcar molido para espolvorear al final (opcional)
La manteca de vaca aporta un sabor más intenso que la mantequilla común y es tradicional en esta receta. Si no consigues manteca de vaca, puedes sustituirla por mantequilla purificada, si bien el final será un poco distinto.
No incorpores levadura o saborizantes. la receta original no incluye esos elementos.

Elaboración paso a paso
- Preparar los moldes. Coloca cápsulas de papel para mantecados o magdalenas en una bandeja para horno. No las llenes por completo; la masa se expandirá un poco al hornearse.
- Mezclar manteca y azúcar. En un tazón grande, combina la manteca de vaca suavizada y el azúcar. Bate con varillas (manuales o eléctricas) hasta que la mezcla esté blanquecina y homogénea.
- Incorporar los huevos. Incorpora los huevos de uno en uno, no a la vez, asegurándote de que cada huevo esté completamente incorporado antes de agregar el siguiente.
- Agregar la harina tamizada. Tamiza la harina de trigo y agrégala despacio a la mezcla que ya tienes. Mézclala suavemente, usando movimientos envolventes y sin amasar mucho, para conservar su textura tan fina.
- Repartir la masa. Separa la masa entre los moldes (emplea pequeños), dejando algo de espacio para que crezcan mejor al cocinarse.
- Cocción. Calienta el horno a ciento ochenta grados Celsius con calor arriba y abajo. Pon la bandeja en la rejilla que está justo en la segunda posición desde abajo. Dales unos 35 a 40 minutos de cocción o hasta que los mantecados se vean dorados y se sientan firmes al tocarlos.

Cuando los saques del horno, si quieres, puedes espolvorearles azúcar glas por encima.
Presentación
Deja que se enfríen antes de servir. Recién horneados, son muy delicados y el centro todavía está blando. Al reposar es cuando los mantecados logran esa cualidad suave y un poco desmoronable tan típica.
Al bajar la temperatura, el olor a mantequilla se calma, la miga se vuelve más fina y el postre logra su punto ideal. En ese momento muestran toda su esencia, sencillos, auténticos y muy de hogar.
Preséntalos junto a una taza de café, un té o una charla pausada después de comer. Como las recetas antiguas, hechas con calma y creadas para gozarlas lentamente.
Conservación
Para guardarlos, una vez fríos, mételos en un recipiente que cierre bien, mejor de vidrio, poniéndolos solos o con un poco de papel entre ellos. Si los mantienes en un sitio fresco y sin humedad, duran bien unos cinco a siete días, e incluso saben un poco mejor al día siguiente, cuando los sabores se asientan.






