Emilia Pardo Bazán fue pionera en reivindicar la gastronomía de España y su valor, además de ser un referente gallego y la primera catedrática de la universidad española. Dedicó uno de sus dos recetarios a la divulgación de platos tradicionales «La cocina española antigua (1913)». Fue una mujer que quiso que las recetas antiguas con su escritura tuviesen continuidad, como ella bien decía «se iban perdiendo en la memoria muchas de ellas».

Casi todas las recetas, por no decir todas, fueron escritas en una de los torreones del pazo de Meirás: Como dato curioso a una de ellas la bautizó como Bacalao de Meirás. Pero hoy nos va la cosa de bacalao (ya os pondré más adelante la receta), hoy va de un postre original que llegó hasta nuestros días gracias a ella y para que no muera nunca, comparto con todos vosotros su receta. Un curioso postre de cuaresma que ella llamó ánimas del purgatorio.

Contenido
Ánimas de Purgatorio
Ingredientes
1 litro de leche cruda (a falta de leche recién ordeñada una leche cuanto más fresca mejor)
8 yemas de huevo
2 claras de huevo
150 grs de azúcar
1 limón
1 remolacha dulce cocida (de las moradas)
1 ramita de canela
Elaboración
Lo primero que hay que hacer es sacar todo el jugo de la remolacha, para ello utilizaremos un colador o un chino. Colamos el jugo para dejarlo fino y lo reservamos. Se pone la leche al fuego junto con la corteza del limón y la ramita de canela y se lleva a ebullición 3 veces. Se retira el limón y la canela. En un bol se baten las yemas con el azúcar e incorporamos la leche poco a poco removiendo continuamente con las varillas. Se agrega a éste el jugo de remolacha.

La mezcla se calienta al baño maría sin dejar de remover hasta que la mezcla empiece a espesar. Cuando tenga una consistencia cremosa se reparte en cuencos individuales, se deja reposar y se mete en la nevera hasta el momento de tomarlas.

Las claras de baten a punto de nieve con unas gotas de limón y un poco de azúcar. Sobre una bandeja del horno untada de mantequilla, papel de hornear o tapete de silicona se forman pequeños moñetes y se meten en el horno ya caliente unos minutos. Antes de que empiecen a dorarse se sacan del horno y se dejan enfriar.

Emplatado
Se sirven las natillas adornando cada bol individual con uno de los moñetes de merengue de forma que parezcan ánimas queriendo salir del fuego del purgatorio.
Te invitamos desde ya a salvaguardar alguna receta familiar (o todas) para que nunca se olviden. Porque hasta el flan casero de tus abuelos, le sabrá a Gloria a tus nietos
Una receta curiosa..la probaré..gracias por ponerla
Me alegra, gracias a ti.
GRACIAS POR LA RECETA
Gracias a ti por valorarla! Ya nos contarás
Que buena pinta 😋
Muy buenas recetas sobre todo aniguas que son las mejores Graciias mil
Muchísimas gracias por valorarlas
Alguien sabe de alguna pastelería o restaurante donde hagan esta receta en Galicia?