Hoy una receta muy especial Coca de cerveza. Antes de continuar la entrada deciros que por supuesto vale cualquier cerveza artesana para la receta de la coca. La cerveza artesana de tu predilección pero para esta coca es la mejor y que mejor le sienta es Menduiña, la que más te guste. Santa Compaña, Lobishome, María Soliña…o hasta te irá bien, el Demo neghro aunque reconozco que con esta aún no he probado la receta.
Porque sí… llegó la receta viral que se va a convertir en tu masa favorita para pizzas, cocas o lo que se te antoje. Fácil, esponjosa y con ese puntito especial que nadie espera hasta que la prueba. Y ahora dime… ¿quién iba a pensar que una cerveza podía acabar haciendo magia en la cocina?
Contenido
Origen de la coca
La historia de la coca viene de muuuy lejos, tanto que ya en tiempos de los romanos andaban haciendo panes planos antes de que existieran las prisas y los hornos con temporizador.
Y como pasa con muchas recetas tradicionales, nació por dos caminos muy distintos. Por un lado, el más humilde y apañado. Dicen que surgió para aprovechar la masa de pan que no fermentaba bien o quedaba “chafada”. Como aquí no se tira nada, la estiraban, la horneaban plana y le añadían azúcar o algún ingrediente por encima… y oye, bendito fracaso culinario.
Luego está la otra versión, la versión más festiva y mágica. En la Edad Media ya se preparaban masas redondas y planas para celebrar los solsticios, reuniones, fiestas y noches especiales. De ahí acabarían naciendo tradiciones tan queridas como la famosa Coca de San Juan. Y en nada estará aquí San Juan… así que, si te apetece, siempre puedes animarte a hacer una buena coca casera. Pero mientras esperamos las hogueras y las noches largas de verano, vamos a abrir una Estrella y darle un uso mucho más original que disfrutarla a sorbitos.
Coca de cerveza
Un giro espectacular a la receta tradicional, ya que cambiamos la levadura de cerveza por cerveza líquida y conseguiremos una masa increíblemente esponjosa y con muchísimo sabor.

Ingredientes para la coca
- 500 g de harina de fuerza
- 250 ml de cerveza
- 5 g de levadura seca de panadero
- 80 ml de aceite de oliva suave
- 2 huevos
- 120 g de azúcar
- Una pizca de sal
- Opcional Azúcar glas para decorar.
- Sésamo también opcional
Ojo, que el botellín trae 330 ml y la receta solo lleva 250 ml… así que el resto te lo tienes que beber en un buen chupito por tradición, por respeto a la cocina y, sobre todo, por la buena suerte.
Si la quieres dulce genial, si la quieres como base de pizza, omite el azúcar. Y decórala con los ingredientes que más te gusten.

Preparación
Templa un poco la cerveza (sin que llegue a calentarse demasiado) y mezcla con la levadura. Añade los huevos batidos, el aceite y el azúcar. Incorpora poco a poco la harina y la pizca de sal hasta formar una masa suave y algo pegajosa. Amasa unos minutos hasta que quede lisa y elástica.
Se hace una masa algo más floja que la de pan (se puede rebajar con unas cucharaditas de agua templada) y se trabaja hasta que quede compacta (cuando no se quede pegada a los dedos).
Reposo
Déjala reposar tapada durante 1 hora y media o 2 horas hasta que doble tamaño.
Dale forma, haz agujeritos por toda la masa. Colócala en bandeja de horno o en una fuente especial para horno cubierta con una fina capa de harina o papel de horno, y se deja reposar otros 30 minutos en las mismas condiciones.

Horno
Se precalienta el horno a 180º.
Hornea a 180º unos 25-30 minutos hasta que esté doradita.
Presentación
Cuando enfríe… azúcar glas por encima y magia hecha receta.

Y así, entre harina, paciencia y un botellín con mucho arte, nace una de esas recetas que huelen a cocina de casa y saben a tradición. Porque la coca con cerveza no es solo una masa fácil y resultona… es de esas recetas humildes que acaban conquistando a todo el mundo.
Crujiente por fuera, tierna por dentro y con ese sabor que convierte un simple trozo de pan en pura felicidad . Y ahora sí… toca cortar una porción, abrir otra cerveza y disfrutar de la magia de las cosas sencillas.





