El pulpo jamás se corta con cuchillo, se hace con tijeras. Es algo que nos une a los italianos con su tic de cortar los espaguetis… una herejía culinaria para el resto del mundo, pero un gesto identitario para quien lo hace sin pedir perdón.
Cortar el pulpo con tijeras no es una manía. Es técnica, es historia, es identidad compartida. Como los italianos con sus espaguetis, los gallegos sabemos que hay cosas que no se negocian.
No es postureo, y desde luego no es casualidad. Es técnica, historia y respeto al producto.
El pulpo se cuece con calma. Se sirve caliente. Y se corta con tijeras. Dicho queda
Contenido
El pulpo y el arte de las tijeras
El corte con tijeras es más que una costumbre. El pulpo se corta con tijeras por tres razones fundamentales:
- Respeto a la textura
El pulpo bien cocido es tierno, pero no blando. El cuchillo aplasta la carne, rompe las fibras y hace que el pulpo pierda sus jugos.
Las tijeras cortan sin presionar, respetando la estructura del tentáculo.
- Cortes irregulares, mejor experiencia
El pulpo nunca se sirve en dados perfectos. Los trozos deben ser desiguales, con ventosa, con carne y con memoria del animal.
Las tijeras permiten ese corte orgánico que el cuchillo no sabe dar.
- Tradición funcional
Las pulpeiras cortaban directamente sobre el plato de madera, de pie, rápido, sirviendo a decenas de personas en ferias. Las tijeras eran seguras, rápidas y precisas. Lo práctico acabó siendo identidad.
Un poco de historia
El pulpo Á Feira nace en el interior de Galicia, como lo lees, no en la costa. Era comida de feria, de mercado, de día grande.
Se cocinaba en calderos de cobre y se servía en platos de madera porque no enfriaban el pulpo.
Las tijeras aparecen por necesidad
- No había mesas ni espacio
- El servicio debía ser rápido
- El pulpo no se manipulaba más de lo justo
Y como ocurre siempre en gastronomía, lo que funciona se queda.

El Pulpo Á Feira
Ingredientes básicos
- Pulpo (congelado previamente)
- Agua
- Sal gruesa
- Aceite de oliva virgen extra
- Pimentón (dulce o mezcla)

Elaboración Paso a paso
- Congelar antes de cocer Rompe las fibras y garantiza ternura. Si no lo congelas tú, asegúrate de que lo esté.
- Agua sola, sin sal. La sal se añade al final. Nunca antes.
- Asustar al pulpo (3 veces) Meter y sacar el pulpo cuando el agua hierve ayuda a que la piel no se desprenda y a que el tentáculo se curve.
- Cocción lenta y constante Aproximadamente 35–45 minutos, según tamaño. Se pincha con un palillo donde nace el tentáculo: debe entrar sin resistencia.
- Reposo fuera del agua Fundamental. El pulpo se termina de hacer en su propio calor.
El plato de madera
El plato de madera tampoco es casual porque la madera:
- Mantiene el calor
- Absorbe el exceso de líquido
- No altera el sabor
Pulpo en plato frío es pulpo triste.

Aliño
El Aliño, poco, pero exacto. Te diría un gallego, el justo. Esta medida es a ojo.
- Sal gruesa
- Pimentón (dulce o picante, o los dos, esto va en gustos)
- Aceite de oliva virgen extra
Nada más. El pulpo no necesita decoración, necesita respeto.
Paso a paso
El pulpo tiene que estar caliente y recién cortado. Eso es clave porque el calor abre y acepta el aliño.
- Aceite de oliva, siembre y de la mejor calidad. Un chorriño fino, no un baño. El aceite debe brillar, no encharcar. Si dudas, siempre menos, se puede añadir, no quitar.
- Sal gruesa, no fina. Un pellizco repartido, desde un poco de altura. No para salar, sino para despertar el pulpo. Si cruje al morder, es que está bien.
- Pimentón dulce, o picante, o ambos. Se espolvorea ligero, como si quisieras pintar el pulpo, no como si lo taparas. El color tiene que quedar rojo vivo, nunca marrón.

Presentación
El pulpo se coloca entero o en grandes piezas. Y solo entonces, delante del comensal, el pulpo se corta con tijeras, clac, clac, clac. Ese sonido es parte del plato. Es anuncio de que lo que viene es auténtico. Lo tradicional también es comerlo con palillos, que se ponen ya en el plato, pinchando alguna porción para que no esperes.






Que rico el pulpo bien echo, lo peor es que está bastante caro..😋😋😋 .