Las galletas de nata hechas por monjas de clausura son un pedacito del tesoro dulce de Galicia. Es un postre que está muy unido al pasado de nuestra tierra. Estas galletas se han cocinado por siglos entre las paredes de conventos de clausura mujeres y surgieron para usar los ingredientes que más había en las casas la nata, los huevos, la mantequilla y la harina. El resultado es una galleta delicada, aromática y con una textura que se deshace en la boca.
En muchos conventos gallegos, hacer dulces no era solo una manera de aprovechar excedentes o de conseguir dinero, era una tradición que se pasaba de generación en generación, cuidada con mucho celo y respeto. Ahora traemos de vuelta esta receta clásica de galletas de nata para que puedas saborear en tu hogar uno de los postres más genuinos de la cocina gallega.
La repostería que hacían las monjas en Galicia es de las más valiosas de España. Estas galletas de nata compartieron espacio por siglos con otros dulces famosos como las almendradas, los melindres o las filloas. Hacerlas ahora es una manera de mantener viva la historia de la gastronomía de Galicia.
En varios conventos gallegos se vendían a través de un torno (una ventanilla giratoria), sin ver a las monjas. Cada convento de Clausura, según la zona en donde estaba ubicado, tenía ligeras diferencias en las galletas de nata en algunos casos les agregaban ralladura de limón o anís.
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Galletas de nata
Antes de empezar a amasar, me gusta que te tomes un momento y reflexionemos sobre lo importante que es guardar y proteger el conocimiento repostero de las monjas de clausura en Galicia. No son solo recetas antiguas, son pequeñas joyas creadas con el silencio, el paso del tiempo y unas manos que siempre han trabajado despacio y con mucho cariño.
Durante muchas generaciones, estas mujeres han mantenido viva una repostería simple y sincera, hecha con lo que tenían a mano y poniendo el alma en cada creación. Cuidar y dar a conocer estos postres es una forma de agradecer su entrega, su paciencia y ese afecto oculto que se siente en cada mordisco. Cocinarlas hoy en casa es continuar el camino de una tradición que habla de recuerdos, de orígenes y de amor por lo bien hecho.
Ingredientes de la galleta (receta original)
- 125 g de nata para montar (mínimo 35 % MG)
- 125 g de azúcar
- 3 huevos grandes (separadas claras y yemas)
- 250 g de harina de trigo
- 30 g de levadura química (tipo Royal)
- 45 g de mantequilla
Truco gallego: utiliza huevos camperos y mantequilla de buena calidad. En la repostería conventual, la calidad del producto era fundamental.

Elaboración paso a paso de la galleta
Preparar la base
Separa las claras de las yemas. En un bol amplio, bate las yemas con el azúcar y la nata hasta obtener una crema homogénea, clara y ligeramente espumosa. Recuerda que la nata ha de añadirse ya montada. Es primordial para que el postre sea de diez e inolvidable, claro que se puede añadir sin montar pero estos pequeños detalles dan la diferencia entre recordar un postre y no.
La nata era un ingrediente habitual gracias a la tradición ganadera gallega. Esta se hacía de manera tradicional, os dejo aquí el enlace pero si no tienes tiempo recuerda que debes utilizar nata para montar con un mínimo 35 % MG (materia grasa). Si es menos, no montará bien.
Cómo montar nata
- Usa la nata correcta.
- Muy fría. Pon la nata directamente de la nevera.
- Comienza a batir despacio. Empieza con una velocidad media para que entre aire de forma uniforme.
- Añade azúcar cuando espese. azúcar glas (mejor que azúcar normal)
- Cuando la nata comience a formar burbujas y espumar, agrega el azúcar. Esto ayuda a estabilizarla y evita que se baje.
- Sube la velocidad hasta picos firmes
- Continúa batiendo hasta que al levantar las varillas la nata haga picos firmes que no se doblen.
Mezclar los secos
En otro recipiente, mezcla la harina con la levadura y tamiza el conjunto. Este paso es clave para lograr una textura fina y sin grumos.
Integrar la harina
Añade la mezcla de harina a la crema de yemas poco a poco, en forma de lluvia, removiendo constantemente con una espátula o cuchara de madera.
Truco de convento: Nunca añadas toda la harina de golpe. La paciencia es el secreto de una buena masa.
Montar las claras
Bate las claras a punto de nieve firme. Incorpóralas a la masa con movimientos envolventes para no perder aire.
Añadir la mantequilla
Agrega la mantequilla fría cortada en dados pequeños. Amasa suavemente hasta obtener una masa lisa que no se pegue a los dedos.
Dar forma a las galletas
Extiende la masa sobre una superficie enharinada y corta las galletas con moldes metálicos tradicionales (flores, círculos o cruces).
Colócalas en una bandeja de horno engrasada o con papel vegetal.
Hornear
- Precalienta el horno a 160ºC Hornea las galletas durante 20 minutos, hasta que estén ligeramente doradas.
- Sácalas y deja enfriar completamente antes de consumir.
Trucos para que queden perfectas
- No busques un dorado intenso porque estas galletas deben quedar pálidas y delicadas.
- Reposar la masa 15 minutos en frío mejora su textura.
- No es recomendable congelarlas pierden su textura original. Se conservan hasta 7 días en lata metálica
Espero que hagas la receta tuya porque si te interesa la gastronomía de Galicia, esta receta de galletas de nata no puede faltar en tu recetario.





