El larapote no es solo un plato, sino una manera de transformar un caldo en algo más contundente y nutritivo, aprovechando ingredientes humildes y accesibles como la harina de millo.
Un plato tradicional que refleja la sabiduría de las cocinas rurales gallegas donde cada alimento se aprovechaba al máximo para alimentar cuerpos y corazones en los fríos días de Galicia. Es un plato muy tradicional en las aldeas de Lugo.
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Larapote
Si bien la palabra larapote no se encuentra listada en viejos recetarios ni en textos culinarios oficiales, su presencia se registra a través del boca a boca en los pueblos de Galicia, pasando de padres a hijos con el tiempo. Pensando en su esencia, el larapote representa la manera de cocina enxebre y de sacar el mayor provecho a lo que se tiene a mano.
El larapote es un término de la gastronomía tradicional de Galicia para describir un caldo espeso o potaje en el que se añade harina de millo (maíz) para que espese y adquiera una consistencia mucho más densa, casi de guiso. Esta preparación, propia de las cocinas rurales, se servía caliente como plato principal, acompañamiento o incluso como remedio reconfortante en días fríos.

La base suele ser un caldo sustancioso, muchas veces de carne o cocido, al que se suma la harina de millo para convertirlo en un plato contundente y energético.
Solía ser una comida de aprovechamiento para transformar el caldo del cocido y lo que queda en él, en un plato contundente.
La receta tradicional
Ingredientes (para 4 personas)
- 1,5–2 litros de caldo fuerte del cocido con los restos (receta del cocido gallego)
- 120–150 g de harina de millo (maíz)
- 1 cebolla picada
- 1–2 dientes de ajo picados
- Aceite de oliva
- Sal y pimienta al gusto

Elaboración paso a paso
Sofrito inicial
En una sartén aparte, calienta un chorrito de aceite de oliva y sofríe la cebolla y el ajo hasta que estén dorados y fragantes. Esto aportará sabor al larapote.
El Caldo
Si vas a usar caldo de cocido o caldo de carne, ponlo a calentar ya en una olla grande.
Si no tienes caldo, puedes preparar un caldo básico.
Es preferible hacer el caldo el día anterior porque los ingredientes se asientan y mezclan mejor sus sabores. Esto permite que la carne, las verduras y los condimentos liberen todos sus aromas y el caldo adquiera más profundidad y cuerpo. Además, al enfriarse, la grasa sube a la superficie y se puede retirar fácilmente, dejando un caldo más limpio y sabroso, ideal para preparar el larapote o cualquier potaje.
La importancia del tiempo
- Fuego medio: Permite que el caldo hierva suavemente (a fuego lento), evitando que la ebullición fuerte rompa la carne o las verduras y enturbie el líquido con partículas flotantes. Esto da un caldo más limpio y transparente.
- Tiempo de cocción: Cocinarlo lo suficiente asegura que las proteínas, huesos y verduras liberen sus aromas, gelatina y sabor. Un cocido demasiado corto deja un caldo flojo y con menos cuerpo; demasiado largo puede sobrecocer los ingredientes y alterar el sabor.
Ingredientes
- Carne de cerdo o vacuno: 150–200 g de carne cocida como lacón, chorizo o panceta. Tiempo 1,5 a 2 horas a fuego medio-bajo. Esto extrae colágeno y sabor sin enturbiar el caldo.
- Deja que las patatas (2–3 medianas, peladas y troceadas) y las verduras (200 g de verduras grelos, berzas o nabizas) se cocinen por lo menos 20–30 minutos, hasta que estén tiernas y el caldo haya tomado cuerpo. Se meten cuando a la carne le falte una media hora para estar.
Mezclar con el caldo
Añade el sofrito al caldo caliente. Si has elegido incluir carne porque ya no quedan o chorizos, incorpora también los trozos a este momento.
Engrosar con harina de millo
En un bol, mezcla la harina de millo con un poco de agua fría hasta formar una pasta sin grumos. Incorpora esta mezcla poco a poco al caldo caliente, removiendo constantemente con una cuchara de madera o batidor, hasta que espese a tu gusto.
El punto de espesor es muy personal, a mayor cantidad de harina de millo, más denso será el Larapote. Recuerda siempre empezar poco a poco con la harina para no pasarte de espesor. Sí te quedas corto añades y listo si te pasas de espesor añade agua de caldo que como truco debes tener preparada reservada una poca por si te pasas, recuerda que pasado el tiempo, siempre lo que le eches, espesa un poco más.

Ajustar y servir
Sazona con sal y pimienta al gusto. Cocina unos minutos más a fuego suave para que liguen bien los sabores. Sirve caliente, en cuencos hondos o platos soperos.
Consejos y variantes
Acompaña el larapote con pan gallego y un buen vino tinto gallego.
Como curiosidad esta receta es muy parecidas a las Papas Pegas pero en ella el ingrediente estrella son los chorizos cebolleros.





