Las filloas son uno de los platos más antiguos y emblemáticos de la gastronomía gallega. Humildes, sencillas y profundamente ligadas a la vida rural, representan como pocos platos, la cocina de aprovechamiento y la identidad cultural de nuestra tierra.
¿Sabías que en algunas zonas de Galicia se decía que cuantas más filloas salían, mejor sería el año?
Esto se lo inventó algún gallego para poder repetir.
Contenido
Filloas gallegas
Mirar si eran importantes las filloas en Galicia que la primera filloa se ofrecía antiguamente a la casa o se dejaba aparte como gesto simbólico de amor al hogar.
Las filloas no son solo comida para nosotros son memoria viva, recuerdo, tradición y sobre todo familia. Hoy son un emblema del patrimonio gastronómico gallego y aparecen en ferias, fiestas y restaurantes tradicionales.
La filloa fue en tiempo de escasez comida, hoy se ha convertido en nuestro postre más famosos e importante. Ellas representan la capacidad gallega de transformar ingredientes sencillos, en algo sumamente extraordinario.
Historia y orígenes
Cuentan que las filloas tienen origen medieval e incluso algunos historiadores las relacionan con recetas anteriores a la romanización, cuando ya se elaboraban masas finas cocidas sobre piedra caliente o planchas de hierro. Yo creo que siempre estuvieron en las casas antes de ser más famosas.
En Galicia se consumen especialmente durante O Entroido, nuestro especial Carnaval. También era tradicional el disfrutarlas en épocas de matanza del cerdo, ya que tradicionalmente se hacían con caldo o grasa del cerdo e incluso con su sangre.

Reciben distintos nombres según la zona:
- Filloas (la más común)
- Frixuelos (zona oriental)
- Freixós
- Marruchos (zona de Valdeorras)
Eran un símbolo de celebración tras el invierno, cuando empezaban a escasear los alimentos frescos y se recurre a harinas, huevos y grasa conservada. Aunque siempre estuvieron presentes en las cocinas durante todo el año. La filloa en la mesa era un verdadero acto de amor y creatividad.
Valor cultural de la filloa en Galicia
Lo más típico era preparar las filloas en las cocinas de leña, usando una sartén de hierro o filloeira que era una plancha de hierro circular.
En cuanto a sus ingredientes no cambian de casa en casa lo que si se modifica es su proporción. Es por todos sabido que en Galicia todos los platos se adaptan ala esencia familiar y es muy posible que el lugar donde las tomes sea el que marque su sabor. Cada casa tenía su proporción secreta. Esta se pasaba de generación en generación, un a ojo solo al alcance del que vivió su preparación. Por lo general este saber dulce era especialmente transmitido de madres a hijas.
Ingredientes para hacer la filloa ( 4 personas)
- 500 ml de leche entera (o caldo suave, versión antigua)
- 3 huevos camperos
- 200 g de harina de trigo (o mezcla con harina de maíz)
- 1 pizca de sal
- Grasa para la plancha, tocino o manteca (tradicional)
- O mantequilla
Elaboración paso a paso de la filloa
- En un bol grande, bate los huevos. Añade la leche poco a poco. Incorpora la harina tamizada y la sal, batiendo hasta obtener una masa muy líquida, similar a una crema ligera.
- Deja reposar 30 minutos. Esta es la clave para conseguir una buena textura.
- Calienta una plancha o sartén antiadherente y engrásala ligeramente. Vierte un cucharón de masa y mueve la sartén para que quede muy fina. Cocina unos segundos hasta que los bordes se despeguen. Da la vuelta y cocina brevemente. Repite hasta terminar la masa.

Presentación. Formas tradicionales de servir la filloa
Dulces
- Con miel gallega
- Espolvoreadas con azúcar
- Rellenas de crema, compota de manzana o castaña
- De chocolate
Saladas (menos conocidas pero muy antiguas)
- Rellenas de chorizo
- Con queso del país
- Con lacón o grelos
- Con pollo y verduras
- con centollo
Curiosidades
En Galicia les rendimos homenaje a través de las fiestas, sí las fiestas de la filloa, como la de Lestedo (A Coruña)

Ojalá cada plato que prepares sea un homenaje a tu pasión por la gastronomía y un recordatorio de que los momentos más mágicos y especiales siempre nacen en la cocina.
Versión moderna gourmet
- Filloas rellenas de queso San Simón y setas
- Filloas con anís
- Filloas con crema de licor café y nueces
- Filloas saladas con mariscos gallegos
No te olvides compartir por comentarios los trucos para que las filloas sean inolvidables.
Texto para compartir en familia de @seseixa
Hace muchísimo tiempo en Galicia se pensaba que la primera filloa, tenía algo especial, que era mágica.
Antes de servirla, la persona que la cocinaba, se la ofrecía a la casa. Esa primera filloa no se comía, reposaba tranquila un rato en la mesa, dejando su olor en todo el hogar, como el mejor de los perfumes, ese que se llama recuerdo.
Se cuenta que en ese momento, la casa adquiría una luz muy especial, y las memorias más agradables de quienes vivieron allí, se unían a las esperanzas de los que vendrían.
A través del tiempo, esta costumbre perduró y fue transmitiéndose de generación en generación, así como también lo era la receta de las filloas que era compartida como un susurro, como un legado invisible del que da, lo que le hace tan feliz.
Y así,
Las filloas se convirtieron en un gesto tierno de unión, entre lo vivido y lo que está por venir, y una forma sabrosa de agradecer el que estemos juntos.






Tengo casi 60 años y toda mi vida Filloas se le llamaban a las de sangre y Freixós a las que no la llevan.
Hola Jose! En Galicia no hay una única forma “correcta” de llamarles, cambia mucho según la zona y la casa.
En muchas zonas como bien dices se usa freixós como nombre general y filloa solo para las de sangre. En otras, filloa es el nombre genérico las hay dulces o saladas, con leche, caldo o sangre y el término freixós se reserva para variantes concretas que son más gruesas, a veces saladas, o aromatizadas por ponerte un ejemplo las que llevan anís que son tradicionales en Ferrolterra. Un saludo y gracias por comentar