Las croquetas de patata vienen de esas cocinas sencillas, de hogares donde se pensaba más en el sabor que en cosas lujosas. Allí, una mamá o abuela transformaba lo poco en mucho, creando recuerdos inolvidables. Estas croquetas están hechas con lo que había a mano patatas, leche, un poquito de tocino, hierbas…y la seguridad de que nadie se quedaría con hambre.
No eran croquetas baratas, eran croquetas sencillas, que es otra cosa.
Hace no mucho, las cosas eran simples.
Si había patatas, había comida.
La patata en Galicia. El alimento que lo acompañó todo
En Galicia, la patata siempre ha sido más que un acompañamiento. La patata ha sido el alimento básico, la seguridad y la tranquilidad en la mesa cuando no había otra cosa. Llegó para quedarse porque crecía donde otras comidas no podían, porque llenaba el estómago y porque sabía cómo adaptarse a todo, al caldo sencillo, al pescado fresco, a la poca carne o a la sartén vacía que necesitaba un poco de imaginación.

La patata alimentó a muchas generaciones, marcó los tiempos de cocción y enseñó a cocinar con respeto, sin tirar nada y con cariño, transformándose en el verdadero salvavidas alimentario de una tierra acostumbrada a sacar el máximo provecho de todo.
En los hogares gallegos, pronto se aprendió que con patatas siempre se podía ofrecer algo bueno, algo caliente, algo que reunía a la familia alrededor de la mesa, y por eso dejó de ser solo una necesidad para convertirse en un pilar de la identidad, presente en recetas sencillas que todavía hoy nos tocan el corazón porque saben a recuerdos, a trabajo en equipo y a esa forma de ver la cocina donde lo importante no era lo que había, sino cómo se compartía.
Contenido
Croquetas de patata
Estas croquetas de patata siguen siendo únicas hoy en día porque vienen de una cocina donde lo importante era nutrir, no presumir.
Son baratas pero de calidad, llenan sin caer pesadas y son tan versátiles como sus purés en esas casas donde se aprovechaba todo. Pero, sobre todo, siguen gustando porque te recuerdan a casa, a las comidas en familia y a cuando cocinar era una forma de amar inventando, una manera callada de dar lo mejor incluso cuando no había casi nada.

Ingredientes
- 700 g de patatas harinosas (gallegas, para cocer)
- 150 g de tocino magro
- 1 cebolla
- 10 g de grasa
- 450 ml de agua
- 175 ml de leche
- 40 g de mantequilla
- 1 cucharada de perejil picado
- 1 cucharada de cebolla o cebollino cortada fino
- Nuez moscada
- Sal
- 1 huevo batido
- Pan rallado
- Aceite abundante para freír
En muchos hogares gallegos, este puré se preparaba incluso con las patatas sobrantes del cocido del día anterior. Recuerda siempre que deben estar bien escurridas. Así que estas croquetas eran doblemente sencillas y doblemente deliciosas.

Elaboración paso a paso
Primero, pela las patatas, córtalas en pedazos medianos y ponlas a cocer en agua con sal hasta que estén muy blanditas. Luego, escúrrelas bien y, cuando aún estén calientes, machácalas con un pasapurés o un tenedor hasta que te quede un puré suave y sequito, sin grumos ni mucha agua. Guarda ese puré para usarlo después.
Ahora, en una olla grande, pica en cuadritos pequeños el tocino magro y la cebolla. Añade un poco de grasa y sofríe todo a fuego medio hasta que la cebolla se vea transparente y el tocino haya soltado su sabor. Agrega agua y leche, perejil picado, cebollín, un poquito de nuez moscada y sal al gusto. Ponlo a calentar hasta que empiece a hervir.
Cuando hierva, quita la olla del fuego y añade el puré de patata que hiciste antes. Mezcla todo con una cuchara de madera, con cuidado y poco a poco, hasta que se combinen bien los ingredientes. Agrega mantequilla, revuelve otra vez y deja que la mezcla repose hasta que se enfríe y se ponga más firme.
Ya que esté fría la masa, forma las croquetas con tus manos. Pásalas por huevo batido y luego por pan rallado. Fríelas en mucho aceite caliente hasta que estén doradas por fuera y cremositas por dentro. Ponlas sobre papel para quitar el exceso de aceite y sírvelas calientes.

Presentación
Escurrir y servir calientes.
Siéntate, relájate y deja que las croquetas sean las protagonistas. Morder una de estas delicias es como viajar a esos tiempos en los que la cocina era un arte sin estrés. Su sabor es tan auténtico que no necesita nada más para enamorar.
Son crujientes por fuera, cremosas por dentro, perfectas para compartir y repetir. Te invitan a saborear cada bocado con calma y a disfrutar de lo simple.
¿Te animas a preparar las croquetas de patata en casa? Verás que con patata, mucho amor y un poco de paciencia, puedes crear platos que te abrazan el alma y se quedan grabados en el corazón.

Croquetas de huevos fritos con patatas






